Un trazo de libertad: La historia de perseverancia y determinación de Martha Olivas Torres

El Instituto de Cultura y Arte de Mazatlán reconoce sus logros en el marco del Día Internacional de los Pintores con la Boca y el Pie

 

Mazatlán, Sinaloa.- En el marco del Día Internacional de los Pintores con la Boca y con el Pie, que se celebra este 5 de septiembre, la historia de Martha Olivas Torres es motivo de orgullo para el Centro Municipal de las Artes del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, – donde estudia pintura- y un testimonio vivo de que los límites solo existen en la mente y es posible superarlos con determinación y perseverancia.

Nacida con parálisis cerebral infantil (PCI), la alumna del CMA convirtió lo que muchos habrían considerado una barrera insuperable, en su principal motor de vida. Con el amor incondicional de su madre, Martha Torres Salas, quien la acompañó en cada aula de clases, desafió los pronósticos al encontrar en su boca la herramienta perfecta para plasmar sus emociones en color. Hoy, a sus 42 años, Martha no solo es una destacada artista plástica integrada a una prestigiosa asociación internacional, sino también una mujer académica excepcional con dos profesiones concluidas: Ingeniería en Informática y Psicología Educativa; una Maestría en Educación con Mención Honorífica y un doctorado en marcha.

La alumna del CMA forma parte de los 70 becarios a nivel nacional de la Asociación de Pintores con la Boca y Pie, APBP a nivel Internacional. Su vida es la prueba palpable de que la verdadera independencia se dibuja con voluntad, hasta transformar la adversidad en un mundo de oportunidades.

Pese a sus dificultades motoras, desde muy pequeña Martha Olivas mostró una inclinación especial por los colores y el dibujo. Su madre recuerda cómo desde niña buscaba la manera de pintar, incluso cuando todavía no podía explicar con palabras lo que hacía.

“Siempre le ha gustado dibujar, siempre le ha gustado pintar”, recuerda su madre, quien decidió luchar para que Martha pudiera estudiar en escuelas regulares y desarrollarse de la manera más independiente posible.

Durante la primaria, secundaria y preparatoria, la madre permaneció a su lado para acompañarla en sus jornadas escolares. Uno de los grandes retos llegó cuando Martha tuvo que aprender a escribir. Ella probó primero con el pie y posteriormente descubrió que su herramienta motriz era la boca.

 

Su incursión en la pintura

Su primer acercamiento formal a la pintura fue en la preparatoria. Un docente le propuso utilizar un pincel sujetándolo con la boca y comenzó así una nueva etapa artística. Su primera exposición llegó poco después y, para sorpresa de todos, su primera obra fue vendida.

Con el tiempo, Martha retomó formalmente sus estudios de pintura y desde marzo de 2019 asiste a clases en el Centro Municipal de las Artes (CMA), donde la coordinadora de Artes Plásticas, Mónica Rice ha sido testigo del perfeccionamiento de su técnica bajo la guía del maestro Miguel Flores.

En ese tiempo su pasión por el arte también la llevó a formar parte de una asociación internacional de artistas que pintan con la boca y el pie. Martha investigó por su cuenta, estableció contacto con integrantes de la organización y logró ser admitida.

Actualmente Martha Olivas, forma parte del grupo de pintores que representan a México dentro de esta asociación internacional, cuya sede se encuentra en Suiza y reúne a artistas de diferentes partes del mundo.

Su evolución artística la ha llevado a trabajar diferentes técnicas, entre ellas acrílico, óleo y acuarela, y ha pintado alrededor de 120 obras expuestas en distintas galerías de México y Estados Unidos de Norteamérica.

Además, Martha laboró como columnista durante diez años en el periódico “El Sol del Pacífico” donde desarrolló temas sobre personas con capacidades diferentes y escribió “La columna de Martha” en las páginas del periódico “Noroeste” durante otra década.

Actualmente la artista plástica se desempeña como maestra de computación en el Centro de Atención Múltiple No. 50, una escuela de educación especial. En su opinión, enseñar significa ayudar a sus alumnos a alcanzar la independencia que ella misma ha construido a lo largo de su vida.

Su madre comparte que particularmente a los alumnos con PCI y autismo, Martha busca acercarse a ellos, comunicarse y encontrar diferentes maneras de ayudarlos a desarrollar sus capacidades.

“Ella quiere que sus alumnos también sean independientes”, explica.

Para su madre, ver hasta dónde ha llegado su hija es una satisfacción que supera incluso sus propias expectativas.

“Yo creí en ella. Yo sabía que ella lo podía hacer”, expresa.

Martha Torres reconoce que durante los primeros años fue necesario acompañarla y luchar para abrirle espacios en las escuelas, pero que hoy Martha toma sus propias decisiones, busca dónde continuar preparándose, organiza sus actividades, administra su dinero y construye su propio camino.

Incluso, recientemente logró adquirir una silla de ruedas eléctrica, algo que para su familia representa un nuevo paso hacia su independencia.

 

¿Cómo ha impactado la pintura en Martha?

“De muchas formas, me da libertad, soy libre, si pinto un paisaje pienso que estoy en ese lugar”, expresó la artista.

Para Martha, el arte también significa descubrir nuevas personas, convivir con otros artistas y encontrar un ambiente diferente, más relajado, donde seguir aprendiendo.

Actualmente perfecciona sus técnicas de pintura y tiene como meta aprender nuevas formas de expresión artística. Sus docentes ya le han enseñado técnicas utilizadas por grandes maestros de la pintura y Martha avanza hacia una etapa en la que puede tomar decisiones sobre sus obras: elegir colores, composición y la manera en que quiere plasmar cada idea.

En el marco del Día Internacional de los Pintores con la Boca y el Pie, que se conmemora este 5 de septiembre, la historia de Martha Olivas Torres recuerda que el talento no conoce límites y que las oportunidades, la educación, la perseverancia y el acompañamiento pueden abrir caminos que alguna vez parecían intransitables.

Su historia no es solo la de una artista que aprendió a pintar de una manera diferente. Es la historia de una mujer que convirtió cada obstáculo en una oportunidad para aprender, trabajar, crear y construir su propia independencia.

Y detrás de ese camino permanece una frase que su madre ha llevado consigo desde que Martha era pequeña: creer en ella.

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